Canó, 4, Baixos Esq.
08012 Barcelona
España
+34 932 172 416
+34 932 181 096
.(JavaScript must be enabled to view this email address)
Barcelona ha sido, durante años, una ciudad de perfiles líricos más que de movimientos épicos.
Ajustada al estricto ámbito definido por sus límites geográficos ( el mar al sur, la sierra de Collserola al norte y los dos grandes ríos - el Besós y el Llobregat - al Este y al Oeste ) el espacio físico sobre el que se ha extendido la ciudad se ha acabado caracterizando por una posición cerrada y limitada referida a sus fronteras naturales y al aprovechamiento “agorafóbico” de su escaso suelo disponible.
Carente históricamente de una fuerte presencia institucional, el desarrollo de la ciudad ha venido recayendo en una sociedad civil - y una administración con vocación de sociedad civil - pujante y vocacionalmente culta, pero de naturaleza proclive a la seguridad y el sigilo: a las ventajas de un pragmatismo prudente - frente a lo nuevo, frente a lo global - que intentaría conciliar la atenta curiosidad hacia aquellas ideas e investigaciones “foráneas” con una excesiva propensión hacia la prudencia de lo “ya sancionado”, por “ya conocido”.
El cambio político producido en el país a finales de los setenta favoreció, en este sentido, la anhelada asunción de un ideal cívico: el de la “reconstrucción urbana”- la “recuperación” de una “continuidad armónica” basada en el diseño de un espacio cuasi “doméstico” - como principal objetivo del urbanismo oficial.
Los juegos florales olímpicos significaron la culminación de este discurso pero también - probablemente - su canto agónico.
Más allá del “arredo urbano” la propia magnitud de la operación olímpica favoreció la aparición de fenómenos hasta entonces ignorados que aludirían a otra “escala”, “dimensión” y “modelo” de ciudad.
La construcción de las infraestructuras ( rondas, túneles y anillos de circunvalación) materializaba, de repente, un cambio de escala producido en apenas unos años: el de un patchwork de realidades diversas, simultáneas y superpuestas; una “mulibarcelona” que se extendería, hoy, sin - aparentes - contratos estratégicos con el futuro.
El viejo modelo de un microurbanismo episódico de figuración estática ( monumentalización light) y de tricotaje coyuntural, si bien había sido decisivo en su día para reparar y regenerar la ciudad de la transición, no bastaría ya para afrontar las nuevas solicitaciones de la ciudad actual.
Quizás debiera ser homenajeado, llegado el momento, pero al mismo tiempo debe ser superado si no se quiere seguir reproduciendo únicamente derivadas y sucedáneos ( o, peor, franquicias ) de unos planteamientos que no responden ya a los retos de la nueva ciudad.
La Barcelona actual no es, ya, un sólo lugar o un sólo modelo, sino una ciudad de ciudades: un lugar de lugares.
Un caleidoscopio - o un menú - de oportunidades.
Ya no se trata de “redimir” o “recrear” sino de potenciar e identificar.
Ya no se trata de regenerar sino de revitalizar:de reactivar impulsando experiencias, energías y relaciones diversas, combinadas e interactivas, estimulando la cohabitación de informaciones coparticipativas más que la homogeneidad de estéticas acabadas en si mismas.
Barcelona es, hoy, una multiciudad que debe asumirse como tal: potenciando su diversidad, positivando las diferencias, articulando las especificidades. No para reproducirlas sino para reconocerlas; para poder actuar cualitativamente con ellas.
Con esta ambición se planteó en su día el programa “Barcelona Metápolis”: con el fin de detectar situaciones estratégicas en el sistema, desde las que plantear preguntas a la ciudad referidas a un hipotético mapa de batalla para un futuro desarrollo sintetizado en diagramas de acción como traducción de posibles “capas” de una ciudad (re)activada.
1- strips: ¿ Es posible una nueva relación con el territorio?
Barcelona no puede mirarse sólo a si misma. Su límite municipal no es ya el de su influencia real. La fuerza de la metrópols impulsa al territorio per el mayor equilibrio del territorio afectará a Barcelona. Debe plantearse, pues, un nueva lógica interterritorial que permita un desarrollo concertado basado en un eficaz ritmo “vacío-lleno” y en una reestructuración acordada de las infraestructuras: un grid “paisajístico” a gran escala
2- Nudos: ¿Es posible una instrumentalización mixta de las infraestructuras ?
La visualización de una Barcelona de flujos y transferencias permite plantear una nueva reflexión sobre los espacios de transferencia e interconexión, no ya como meras estructuras monofuncionales sino como soportes programáticos mixtos: áreas de cruce e intercambio planteables como nuevas “puertas de la ciudad”.
3- Cuñas: ¿ Es posible un movimiento implosivo y no explosivo para la ciudad?
Más allá del impulso territorial Barcelona debe pensar en “crecer hacia adentro” reactivando su tejido y sus espacialidades - reinformando sus estructuras existentes - mediantes operaciones de reestructuración interior más que de maquillaje. Reimplosionando sus límites.
Para ello deben detectarse aquellos posibles canales, lenguas, brechas o espacios “latentes”, susceptibles de acojer nuevas focalizaciones de energía urbana.Intrusiones más que extrusiones.
4- fingers: ¿ Es posible un nuevo frente marítimo para la ciudad ?
Barcelona precisa urgentemente no sólo mirar hacia el mar sino penetrar en él. Ser mirada desde el mar.
No sólo de modo tímido o clandestino sino decisivo y ambicioso. El mar como un muevo territorio.
5- Hot Points: ¿ Es posible detectar secuencias de intervención sistemática en la ciudad ?
Barcelona presenta puntos “clónicos” susceptibles de ser reapropiados mediante nuevos modelos de intervención, en una acción tan extrapolable como intermitente y discontinua. Patios, medianeras, intersticios, cubiertas, edificios son “suelos olvidados” convertibles hoy en nuevos “solares reapropiados” de modo táctico, es decir, tecnológico,funcional, lúdico y/o temporal.
Barcelona debe aprender hoy a potenciar estas nuevas situaciones - y otras posibles - no, ya, a partir de mecanismos burocratizados sino a través de investigaciones rigurosas: Barcelona debe ser un observatorio permanente del urbanismo internacional. Tiene - y debe crear - estructuras de I+3D ( desarrollo, docencia, difusión ) que piden nuevas ambiciones en su línea de acción.
